Posicionamiento – La respuesta correcta

Hace poco, conversando con estudiantes de ciencias, ingeniería, y especializaciones técnicas en general, me di cuenta de que estaban muy centrados en la forma correcta de hacer las cosas.

Si bien es cierto que en temas técnicos hay una respuesta correcta. Esto no se aplica al mundo de las personas, los negocios y la sociedad. Estos estudiantes me hablaron muy bien de su producto, pero al final de la explicación, ante la pregunta “¿y porque el tuyo y no el de cualquier otro?” se quedaron en blanco.

Pero no se trata solo de una cuestión de conocimientos, más bien se trata de una mentalidad. En marketing tenemos grabado a fuego que el producto es un factor más, que el precio no lo marca la oferta y la demanda, que no siempre vender nuestro producto en más lugares es mejor y que posicionarse significa diferenciarse.

Esta vez no hablamos de posicionamiento en buscadores, sino del posicionamiento clásico, el que tenemos en la mente de la gente, aquello que les aportamos más allá de la utilidad de nuestro producto o nuestros servicios. Se que se trata de un tema básico, pero resulta importante tenerlo presente aun cuando creemos que ya lo tenemos dominado.

Porque seguir el canon cuando empezamos está bien. El primer dia que sales a correr no irás campo a través, probablemente sea más prudente que sigas las recomendaciones de alguien. Pero eso deja de aplicarse en cuánto sabes lo que hay y quien eres.

Y ahí está la cosa, en saber quién eres, ¿sólo eres uno más y eso te funciona? Pero estas en un lugar, tienes unas características, hasta la tienda de conveniencia de la esquina es la única de esa calle, es como todas las demás, pero tiene su Placement.

Por todo ello, vale la pena recordar el concepto básico, las cuatro P del marketing, placement, product, price, promotion. ¿Sabes cual de ellas atrae a tu clientela, sabes que recursos dedicarle y cuáles no?  porque no compararé todos los móviles hasta encontrar el más barato. Aún diría más, desconfiare de un teléfono barato. Porque por muy buenos precios que tengan y mucha publicidad que hagan, no caminaré un metro más del necesario para ir al supermercado.

Defínete, decide, el precio más bajo no es siempre mejor, la mayor variedad de productos tampoco, no hay una respuesta correcta, aunque otro haya salido airoso, dos más dos son cuatro, a lo mejor para ti tres más tres son ocho.

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